Riesgo cardiovascular en el consultorio odontológico

Riesgo cardiovascular en pacientes odontológicos

La primera causa de muerte a nivel mundial son las enfermedades cardiovasculares. A nivel nacional, el panorama tampoco es distinto, pues las enfermedades cardiovasculares fueron la causa principal de las muertes en el año 2014, con un 30% del total de muertes (Organización Mundial de la Salud, 2014). Ante el hecho de que el patrón de mortalidad por enfermedades cardiovasculares tiende a incrementar conforme pasan los años (OMS, 2015), las organizaciones de salud han adoptado una estrategia en la cual es clave que se realice la prevención primaria de enfermedades cardiovasculares por parte de todos los profesionales de la salud.

El doctor Erick Antonio Castillo, Cirujano Dentista y Especialista en Medicina Oral y Tecnología Educativa, manifestó que hace algunos años atrás recibió en su consulta a un paciente que llamaremos “Roberto”, quien tenía una estatura promedio, 35 años de edad y unos cuantos “kilitos” de más.

“Este paciente acudía por motivos endodónticos, su caso se trataba de un 2.1 con caries interproximal, el cual fue restaurado en una ocasión pero presentaba los síntomas clásicos de pulpitis irreversible, hasta en ese punto de la cita todo pinta bien y, con esto me refiero a que no supone un caso de alta complejidad, aunque claro, no todo los casos son lo que parecen”, advierte.

Continuando con la cita, mientras realizaba la anamnesis, llegó al apartado de la historia clínica que si se tratase de un examen de conciencia, muchos de los pacientes “salen bien”.  “Me refiero precisamente al cuestionario de salud ya que es de todos conocido que los pacientes suelen negar la mayoría de las condiciones patológicas que allí se hace referencia, muchos por desconocimiento de su estado de salud actual y otros por temor a no recibir el tratamiento y cabe aclarar que estos últimos no son la mayoría, pero ¿cómo saber cuál paciente no conoce de una condición médica y cuál lo oculta?”, cuestionaba.

Y dado que aún no hay polígrafos en los consultorioS, el médico por su pare no lo considera necesario porque aunque el paciente no conozca o quiera ocultar su estado de salud actual, existe un método para averiguarlo, esto se trata de algo que siempre odontólogos deben hacer como parte del protocolo de diagnóstico. “Me refiero al registro de los signos vitales”, subrayó.

Siguiendo con el caso y avanzando con la historia clínica, llega el momento en que “Roberto” diga sus antecedentes patológicos y resulta que no padece de nada y en este punto de la cita todo odontólogo debe escuchar una voz interior que les alerte. Así que una pizca de escepticismo no nos vendría mal, ya que si este paciente no padece de nada, no habría ningún “problema” en la ejecución del tratamiento, es decir, que no existe el riesgo para brindarle la atención oportuna.

Ante esto, el doctor Castillo cuestiona: ¿Cómo puedo saber si un paciente está sano o no? ¿Cómo mido el riesgo cardiovascular en cada paciente? ¿Qué complicaciones podría tener? ¿Qué fármacos uso? ¿Se pospone la cita? Esta serie de preguntas deben encontrar una respuesta concreta durante la planificación del tratamiento, ya sea poco o muy complejo el mismo, “no podemos subestimar cada caso”, sugiere en estos casos.

Dado que su voz interior le ha alertado, y como parte de todo protocolo de atención primaria, donde la evaluación del riesgo cardiovascular parte de un buen estado de presión arterial, el médico recurre a este que debe ser un aliado de todos los días en la evaluación de los pacientes y es la toma de presión arterial, “ya que uno de los factores de riesgo para el desarrollo de un evento cardiovascular importante como un infarto”, manifiesta “inicia por valores de presión sistólica altos y con altos me refiero a por encima de 160 mm/Hg, según los informes de JNC – 2014 (Joint National Committee), entonces en niveles de presión sistólica de ese rango son pacientes con hipertensión estadío 2, donde los eventos cardiovasculares son más frecuentes y son comunes la atención de emergencia en hospitales”.

Llegado el “momento de la verdad” el paciente pregunta con cierto grado de indiferencia ¿Por qué me va a tomar la presión? Se debe responder: ¡Tranquilo, es de rutina!”, recomienda.

Propone el especialista que es sumamente importante que todo profesional de salud esté consiente de su rol en la prevención y diagnóstico precoz de las enfermedades cardiovasculares, ya que “en nuestro país toma la vida de más pacientes que la diabetes o el cáncer. Este enemigo silencioso está oculto bajo la sombra del desconocimiento de muchos pacientes y nosotros estamos en la obligación de realizar una evaluación previa para evitar complicaciones derivadas de nuestro actuar clínico”, concluyó.

2017-10-12T20:48:53+00:00