Se pretende en esta reflexión académica escribir sobre la relación de la investigación y la innovación educativa, como factores y procesos determinantes del desarrollo de la calidad y pertinencia de la educación.

Sin querer presentar la evolución de la investigación e innovación educativa, es necesario definir en principio ¿Qué es la investigación educativa? Para Escudero (2005), la investigación educativa es una disciplina que sustituye en terminología a la Pedagogía Experimental, que, a su vez, se separó a principios del siglo XX de la Psicología Experimental, con la que había realizado en común un largo recorrido.

Luego, otros autores la definen como la investigación de carácter empírico sobre los diferentes aspectos relativos a la educación.

Conforme a lo anterior, podemos decir que son los estudios que se realizan en los diferentes ambientes de aprendizajes, con los actores del proceso educativo mediante el método científico y con metodologías cuantitativas y cualitativas.

En segundo lugar, definamos ¿Qué es la innovación educativa?  Diversos autores la definen desde diferentes enfoques. Entre ellos; el sentido instrumental, la búsqueda de soluciones, y la idea de cambio. Todos ellos relacionados con modelos lineales de innovación.

Para Imbernón (1996), la innovación educativa es la actitud y el proceso de indagación de nuevas ideas, propuestas y aportaciones, efectuadas de manera colectiva, para la solución de problemáticas surgidas en la práctica, lo que significará un cambio en los contextos y en el quehacer de la institución educativa.

Por lo tanto, las organizaciones educativas que no desarrollen la innovación de manera transversal en sus docentes y programas educativos, tenderán a desaparecer de una u otra forma. La innovación educativa tiene como finalidad elevar la calidad del proceso de enseñanza aprendizaje para el mayor número posible de participantes en el proceso educativo.

Las nuevas ideas, producto de proyectos innovadores, sólo aportan algo cuando, por una parte, responden a los deseos de las personas, representados en los modelos educativos institucionales.

Y, por otra parte, que estas ideas, puedan transformarse en procesos, productos, servicios, metodologías, estrategias y sistemas que dan un valor a la humanidad y respetan el planeta. Por lo que investigar, innovar y transformar en educación, cada día es más necesario.

Hay que mencionar que, en el contexto de la sociedad del conocimiento, el gestor de la educación, es competente en identificar y delimitar problemáticas, observarlas, comprender su fundamentación teórica, determinar y elaborar instrumentos para recopilar datos cuantitativos y cualitativos, que le permitan interpretar la situación, proponer ideas creativas para su mejora, y diseñar proyectos innovadores para su desarrollo.

De ahí que, la interrelación teórica y práctica entre investigación e innovación educativa, el primer reto que nos presenta es a ser innovadores en la investigación educativa. De tal manera, que se facilite el poder plantear, formular y delimitar fenómenos y problemas educativos, que merecen su estudio para diseñar proyectos innovadores de mejora continua.

Para finalizar, se requiere continuar con el trabajo colaborativo, compartiendo reflexiones y experiencias, para enriquecer los conocimientos académicos, promover la investigación e integrar la innovación en las estrategias de enseñanza, aprendizaje y evaluación de toda institución educativa.


Por Susana Sequeira Picado.

Coordinadora de la Maestría en Gestión de la Educación.
academia@unica.edu.ni

REFERENCIAS

Escudero, T. (2005). Proyecto Docente e Investigador. Investigación evaluativa en el Instituto de Ciencias de la Educación. Zaragoza: Universidad de Zaragoza.

Imbernón, F. (1996). En busca del discurso educativo. La escuela, la innovación educativa, el curriculum, el maestro y su formación. Buenos Aires, Argentina: Ed. Magisterio del Río de la Plata.

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