La mañana de este jueves 3 de junio participamos como comunidad universitaria de la Santa Eucaristía, en la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre del Señor, y conmemoramos el tercer aniversario de la partida a la casa del Padre de nuestro querido Cardenal Miguel Obando Bravo, presidente fundador de esta casa de estudios superiores.

La Santa Misa fue presidida por Monseñor Francisco Castrillo, capellán de nuestra universidad y fue concelebrada por los sacerdotes José Luis Rivas y Lenin Orozco, quienes tuvieron una cercanía y amistad con el Cardenal Miguel Obando. Asistieron a este acto litúrgico la señora Rectora Michelle Rivas Reyes, comunidad universitaria e invitados especiales.

Durante su exhortación, en referencia a la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre del Señor, Mons. Castrillo dijo a los presentes:

Durante su exhortación, en referencia a la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre del Señor, Mons. Castrillo dijo a los presentes:

“La Eucaristía queridos hermanos, es el memorial que actualiza la cena del Señor, y lo lógico y normal es participar en ella comulgando. … es por excelencia el sacrificio redentor supremo, es el acto perfecto de amor y donación, que María sede de la sabiduría nos enseñe a valorar el mandamiento del amor, nos enseñe sobre el don del sacerdocio y nos enseñe sobre el misterio sublime de la Eucaristía” puntualizó el prelado.

Recordando en su tercer aniversario al padre, amigo y pastor, S.E.R. Cardenal Miguel Obando Bravo, fueron muchos los recuerdos evocados y poco el tiempo para poder hablar de toda su trayectoria al servicio de la Iglesia y su trabajo incansable por la paz y la reconciliación de su amada Nicaragua.

Bastaba un consejo oportuno y su testimonio de vida para que muchas personas volvieran a encontrar las sendas de la fe, la vida y la paz.

“El Cardenal Miguel fue un servidor del evangelio, maestro, testigo y profeta. En su servicio a la comunidad siempre mostró serenidad ante los múltiples problemas, sinceridad ante las tensiones, seguridad ante las determinaciones, atento a la realidad y prudente en la decisión”

fueron parte de los atributos y cualidades mencionadas por Mons. Castrillo al honrar la memoria de aquel hombre, hijo de Don Bosco y ungido de Dios, que siempre supo hacerse todo para todos en el fiel cumplimiento de predicar a Cristo como Camino, Verdad y Vida.

Ya avanzada la celebración y después de administrar el sacramento de la comunión, el celebrante realizó la exposición del Santísimo Sacramento y a continuación se participó de una breve procesión Eucarística hacia un altar dispuesto en la plazoleta del campus donde fue impartida la bendición final a todos los presentes.

A tres años de su partida señor Cardenal, estamos seguros que sigue intercediendo desde el cielo por nosotros y nosotros le seguiremos teniendo presente en nuestra oración. ¡Descanse en la paz del Señor!

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