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La educación debe reinventarse: De lo presencial a lo virtual

Desde hace una buena cantidad de años los especialistas han venido insistiendo en la necesidad de modernizar los modelos educativos y sistemas de aprendizaje para ajustarlos, no solo a las necesidades de mercado laboral actual, sino también a las características de un contexto altamente complejo y cambiante. Uno de los cambios más importantes que supone esta modernización es el tránsito progresivo, pero decidido, de la educación presencial a la educación virtual (on-line), tendencia que se está fortaleciendo que cada vez en un mundo dominado por la tecnología.

En la actualidad resulta paradójico y poco comprensible que frente a los numerosos cambios tecnológicos y su implicación para el sector educativo -incluyendo la infinita cantidad de información que hoy está a nuestro alcance con tan solo un click-, muchos todavía se aferren a los paradigmas tradicionales que han dominado la educación los últimos 300 años. Es decir, mientras todo se moderniza a consecuencia de la tecnología, el aspecto fundamental que determina la evolución de la especie humana – la educación- todavía se resiste a serlo.

Pero, además de que las razones parecen obvias por las características del mundo moderno, por qué debe reinventarse la educación? Por qué debemos transitar hacia modelos de aprendizaje híbridos que combinen la educación presencial con la modalidad virtual? Por qué apoyarse en plataformas digitales de aprendizaje basadas en la inteligencia artificial del poder informático para estimular y personalizar la enseñanza?

El “aprendizaje” es el proceso mediante el cual se adquieren nuevos conocimientos y destrezas. Los seres humanos tenemos una gran curiosidad y necesidad por aprender desde que nacemos. Mantener viva esa sed de aprendizaje en un mundo sumamente competitivo es la clave para cambiar la “educación”, la que hace referencia a programas de aprendizaje organizados. La premisa de la educación formal es que las personas necesitan saber, entender y hacer cosas que no podrían aprender solo. Cuáles son esos conocimientos (contenidos) y cómo deberían transferirse para lograr un aprendizaje efectivo (metodología), es el desafío.
En base a lo anterior, pensemos un poco en lo siguiente:
  • ¿En un mundo donde el uso intensivo de la tecnología es una realidad -la mayor parte de nuestras vidas pasa por internet, teléfonos inteligentes, tablets, laptops, ordenadores, televisores, entre otros dispositivos-, cómo podemos mantener vivo el interés y la sed de aprendizaje si no integramos activamente la tecnología y todos los recursos y bondades que ofrece dicho proceso?
  • ¿Cómo podemos seguir elaborando e impartiendo programas de aprendizaje organizados de la misma manera en que lo hemos hecho los últimos 300 años y creer que continuan siendo estimulantes para los estudiantes de hoy? No estaríamos educando a las personas para un mundo que ya no existe? Si hasta nuestras interacciones interpersonales se han mudado a las comunidades virtuales -redes sociales-, por qué vamos a limitar la educación a modelos enteramente presenciales?
  • ¿Si la adaptación, modernización e innovación son factores clave para el éxito de las personas y las organizaciones contemporáneas, por qué excluir a la educación de esa tendencia? Cómo podemos hablar de adaptación, modernización e innovación desde una educación que no predica con el ejemplo?
  • ¿Si los conocimientos se tornan obsoletos cada vez con mayor rapidez y es imprescindible estarse actualizando para poder competir en el mercado laboral, significa que las personas tendrían que regresar constantemente a las aulas de clase de las universidades (educación presencial) para renovar sus conocimientos? Cuánto tiempo y dinero les implicaría eso? No sería mejor que durante su formación universitaria fuesen ellos los que tuviesen el control de su propio proceso de aprendizaje a través de procesos educativos organizados para tal fin? No sería mejor que aprendiesen a utilizar los recursos ilimitados que ofrece la tecnología -plataformas digitales basadas en la inteligencia artificial del poder informático-, tanto para personalizar el aprendizaje a su propio tiempo y necesidades, como para convertirlo en una competencia de por vida?
  • ¿A cuántos espacios formativos y recursos educativos tendrían acceso las personas que sean capaces de cambiar el chip para aprovechar los beneficios que ofrecen los entornos virtuales de aprendizaje? Cuántas instituciones educativas y estudiantes de distintos niveles podrán sobrevivir o ser verdaderamente competitivos si se limitan solo al modelo presencial tradicional, restringido al profesor en el aula de clase física?

La resistencia al cambio es una característica común al ser humano. Ciertamente que reinventar la educación para incorporar la utilización permanente de plataformas digitales innovadoras, es un proceso que supone un reto y un aprendizaje interesante, pero necesario, para todos: instituciones de educación, docentes y estudiantes de todos los niveles. Por tanto, en qué parece más sensato invertir nuestras energías y recursos, en oponernos o resistirnos a una tendencia irreversible en todo el mundo, que por el contrario parece profundizarse en la medida que la tecnología se va desarrollando; o en adquirir nuevas destrezas y habilidades que nos permitan adaptarnos lo más pronto posible a un contexto que exige “aprender a aprender” para mantenernos actualizados y donde la educación virtual es una de las mejores opciones para hacerlo.

Coach Carlos Arroyo Borgen

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2018-07-05T16:23:01+00:00 5/7/2018|Noticias Recientes|Comentarios desactivados en La educación debe reinventarse: De lo presencial a lo virtual