MONSEÑOR BOSCO VIVAS ROBELO
1941-2020

Natural de Masaya. Realizó los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Interdiocesano de Nicaragua, así como en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Fue ordenado sacerdote el 17 de mayo de 1970 por el Papa Paulo VI en la Basílica de San Pedro. El 8 de octubre de 1981 fue nombrado obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua por el Papa Juan Pablo II, consagrado por Su Eminencia Cardenal Miguel Obando Bravo. Fue además administrador apostólico de Juigalpa y obispo de la Diócesis de León desde 1991 hasta 2019.

Por la confesión de fe de Pedro: “Tú eres Cristo, el Hijo de Dios vivo”, Jesús lo alabó: “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.” (Mt 16,16-17). Su Excelencia Monseñor Bosco hizo esta misma confesión de fe. Es la fe que vence los asaltos y tempestades, es la fe que produce la corona de los apóstoles y las palmas de los confesores. Fue llamado y fue enviado. Llamado, como cuando Jesús al inicio de su ministerio pasó por la orilla del lago de Galilea y llamó a Pedro, a Andrés, a Santiago y a Juan, Fue escogido luego entre los Doce para asociarlo a su misión, y fue enviado a predicar el Evangelio.

La Sagrada Escritura enseña: "El amigo fiel es seguro refugio, el que lo encuentra, ha encontrado un tesoro. El amigo fiel no tiene precio, no hay peso que mida su valor." (Eclesiástico 6,14-15)

Su Excelencia Monseñor César Bosco Vivas Robelo, como seminarista, sacerdote y obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, vivió plenamente en amistad con Su Eminencia Reverendísima Cardenal Miguel Obando Bravo, de recordada memoria. Fue el amigo bíblico, evangélico y humano acrisolado en todas las circunstancias del trabajo pastoral, aún las más difíciles, complicadas y peligrosas. Compartió con él las tristezas y las angustias, pero también los gozos y las esperanzas. Como obispo de León mantuvo incólume e inquebrantable la unidad y la amistad. La amistad se da entre los buenos quienes ponen en la virtud el sumo bien, que es la que la engendra y mantiene; Su Excelencia Monseñor Bosco fue bueno. Por ello, la Universidad le concedió la Medalla Cardenal Miguel Obando Bravo, máxima distinción, como reconocimiento a su fidelidad y testimonio de vida ejemplar de ser un abnegado pastor en gracia de Dios.

Y ante la muerte de su amigo, la sintió profundamente como Jesús cuando lloró ante la tumba de su amigo Lázaro. Esta amistad ahora ha sido cumplida plenamente cuando ambos ya se encuentran en la presencia del Señor que dijo: “Yo soy la resurrección y la vida, quien cree en mí no morirá”.

Jesús dijo en la cruz: “Todo se ha cumplido.” Con propiedad Su Excelencia Monseñor Bosco puede afirmar: “He competido en la noble competición, he llegado a la meta en la carrera, he conservado la fe”. La obra que me diste, Señor, ha sido completada.

Su Excelencia Monseñor Bosco Vivas Robelo fue un devoto consumado de la Santísima Virgen, Madre de Jesús misericordioso. Para él ha llegado la hora del descanso, en la plenitud en Dios. Vivió su vida mientras esperaba que el autor de la vida le dijera: —Ven.  Ahora descansa cubierto por el manto de Santa María Virgen.

Managua, 2 de julio de 2020

Michelle Rivas Reyes

Rectora

Compártelo en:
  •  
  •  
  •  
  •  
  •