Con una emotiva celebración Eucarística se conmemoró este 3 de junio en el Campus UNICA el segundo aniversario de la partida a la casa del Padre de nuestro querido y recordado presidente fundador, SER Cardenal Miguel Obando Bravo.  La Santa Misa fue presidida por Monseñor Francisco Castrillo Talley, capellán de ésta Alma Mater y contó con una asistencia reducida de fieles, cumpliendo con las recomendaciones y medidas sanitarias ante la pandemia que vivimos en estos momentos.

Durante su homilía Monseñor Castrillo nos compartió sus experiencias de vida junto al Señor Cardenal, pero particularmente el hecho de que siempre cuando Su Eminencia tenía la oportunidad, hacía ésta petición a sus sacerdotes y cercanos colaboradores “Oren siempre por mí”. En estos tiempos pudiéramos afirmar que no únicamente los sacerdotes, sino que somos muchos los que oramos por él como fruto de la estela luminosa que dejó a su paso en la historia de nuestro país y de nuestra Iglesia.

Haciéndonos reflexionar el Prelado sobre el sentido la muerte decía “La inmortalidad es la máxima aspiración del ser humano, y por eso éste no se resigna a morir por completo… pero no es la muerte la que tiene la última palabra, sino la vida…. la certeza de nuestra resurrección en Cristo Jesús a quien nos incorporamos por medio del bautismo”.

Igualmente en su momento exaltó el legado pastoral y humano que nos dejó el Señor Cardenal y afirmó que valores como la verdad, libertad, justicia, paz, solidaridad, entre otros, fueron pilares fundamentales en la ejecución de su ministerio episcopal al servicio de su grey.

Al finalizar su exhortación invitó a los presentes a vivir unidos a Cristo,  a fin de que el Señor pueda hacer su obra en cada uno, siendo perseverantes en la oración por nosotros, así como por aquellos que nos desean mal como Cristo mismo cuando oró por aquellos que lo mandaron a crucificar “Orad sin cesar para no caer en tentación”.

Como comunidad universitaria nos entristece mucho la ausencia de nuestro padre espiritual, pero nos reconforta el hecho de que ya se encuentra gozando de esa verdad que tanto nos predicó en vida, viendo cara a cara a aquel que es Camino, Verdad y Vida.

Cuente siempre con nuestras oraciones Señor Cardenal.

¡Descanse en la Paz del Señor!

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